Archivo | abril, 2019

Somos coleccionistas de experiencias más que de pertenencias. ¿Significa esto algo para tu empresa?

18 Abr

IMG_7367Hace años cuando dirigía el departamento de SMPRT de The Coca-Cola Company para la Unión Europea lo primero que me preguntaban al ver mi tarjeta era que se ocultaba bajo esas inquietantes iniciales.  El misterio se resolvía  así: Strategic Marketing (Hasta ahí bien)  Presearch (pretests: publicitarios, de producto, promociones…) Research (estudios generales: de hábitos de consumo y compra, elasticidad de precios, trackings publicitarios, paneles de consumidor/ comprador…)

y Trends.

¿Tendencias?

Parece que Coca-Cola no solo fue pionera en poner nombres crípticos a determinados trabajos; también en utilizar Tendencias como una herramienta de marketing

Trends era el radar que detectaba cualquier tipo de tendencia naciente: cultural, social, económica, política. En cualquier lugar del mundo. En contraposición con el fenómeno influencer actual, el detector de tendencias no prescribe nada (más o menos creíblemente) a los consumidores, sino que identifica cambios significativos en el entorno antes de convertirse en un fenómeno masivo. El valor añadido de capturar tendencias nacientes es precisamente la visión ajena al mercado y a la industria en la que actúa la empresa. El objetivo no es influir en el entorno sino anticiparse a cambios nacientes en el mismo, modificando la estrategia.  Cazar tendencias  es una vacuna contra el inside view típico en compañías lideres con un modelo de negocio que tuvo éxito … y está empezando a dejar de tenerlo

Hay dos factores clave para rentabilizar el conocimiento de tendencias:

  • La anticipación: que permite prepararse antes de que alcancen el tipping point (M. Gladwell) se visibilice y se convierta en un requisito para operar en el mercado, más que en una oportunidad
  • La habilidad para conectar una tendencia aparentemente ajena al negocio con su estrategia general o proyectos específicos de comunicación, nuevos productos y servicios etc.

Un ejemplo de tendencia podría ser la preferencia por experiencias frente a pertenencias de las nuevas generaciones en países desarrollados. Anuncio Booking Experience the World

Este fenómeno esta apoyado por la tangibilidad que las RRSS aportan a las experiencias, permitiendo almacenarlas y sobre todo compartirlas.  El origen de esta tendencia posiblemente haya que buscarlo en  la  inseguridad económica, la movilidad laboral y académica, y la búsqueda de plenitud y realización personal. ¿Que oportunidades y riesgos ofrece esta tendencia a los fabricantes de automóviles? Posiblemente no necesitamos invertir nuestro escaso dinero en UN coche que solo utilizamos un 3% del tiempo ¿No será mejor (y más asequible) DISFRUTAR de vehículos DIFERENTES solo cuando los necesitamos?  En el caso de las Inmobiliarias sucede algo similar . No estamos seguros de poder (ni querer)  pagar una casa,  ni de que vayamos a  vivir siempre en el mismo lugar: tampoco queremos coleccionar experiencias relacionadas con faenas domésticas ¡nadie comparte estas actividades en RRSS! Mejor experimentar nuevos barrios y ciudades, conocer nuevas personas. Pero ¿y las Aseguradoras? Si tenemos pocas cosas físicas es posible que deban empezar a pensar en asegurar intangibles: Experiencias, viajes, datos y recuerdos…  En el Ocio y la Cultura posiblemente haya alternativas a la contemplación más o menos pasiva, vinculadas al aprendizaje, la creación, la participación y el intercambio…clubes de lectura, cineforums, talleres de escritura…

 En cierto modo muchas grandes empresas han delegado la detección de tendencias y el desarrollo de fórmulas para explotarlas, utilizando procesos de innovación abierta, puesto que a menudo las  start ups integran de fábrica esa habilidad.

¿Cuales podrían ser las implicaciones para empresas de Banca,  Hostelería y Turismo, Alarmas, Transportes, Alimentación y Bebidas de esta tendencia a coleccionar experiencias? Dejo al lector curioso el ejercicio de imaginarlo

 No sabemos que productos, servicios o empresas tendrán éxito en el futuro, pero si que la semilla de la tendencia sobre la que van a cabalgar, está empezando a germinar en algún lugar del mundo. Y encontrarla es toda una experiencia

Promoviendo la sostenibilidad con Creatividad y Emoción: Un enfoque alternativo desde la cultura

11 Abr

Para ser uno de los mayores retos a los que se enfrenta la Humanidad los ODS son poco conocidos.  De acuerdo con el Barómetro presentado en el reciente IV Foro Cultura Empresa dedicado a la sostenibilidad, el 60 % de los profesionales declaran conocerlos poco… o nada. Un síntoma de que a veces la dirección de las empresas, o sus responsables de RSC  abanderan planes de sostenibilidad, pero olvidan implicar a los empleados , esos que trabajan de cara al público, o la hacen funcionar cada día.

AntonioResines

¿Cultura, empresa y sostenibilidad?

Partimos de la base de que la sostenibilidad, woke capitalism o legítima estrategia, está experimentando un auge impresionante: el 43% de los encuestados en el Barómetro Cultura Empresa manifiestan que sus empresas han realizado proyectos relacionados con la misma, porcentaje que se ha duplicado con respecto a hace cuatro años, cuando se realizó el primer Barómetro.  La mayor parte de estos proyectos son mejoras en la propia actividad de la empresa, pero en segundo y tercer lugar se citan actividades de promoción  de la sostenibilidad con empleados (43%) y las de concienciación de la sociedad (39%).

 Cuando nos planteamos hace un año dedicar el IV Foro Cultura Empresa a la sostenibilidad, teníamos muchas preguntas. Por ejemplo ¿Cómo pueden colaborar el mundo de la empresa y el de la cultura para promover la sostenibilidad? ¿Hay valor añadido en esa colaboración? ¿Está abierto el sector cultural a colaborar con la empresa en este objetivo?  Hoy, preparando el ebook que resume sus conclusiones, creemos tener algunas respuestas ( y propuestas)

 Algunas tienen que ver precisamente con los dos objetivos empresariales mencionados, la promoción de la sostenibilidad entre empleados y la concienciación de la sociedad. Edición tras edición en el Foro se ha reconocido a la cultura su fortaleza  en creatividad  y capacidad de generar emoción. Su capacidad de hacer magia. Lo que se transmite de forma creativa y emocionante moviliza y se recuerda. Y todo lo relacionado con la sostenibilidad, también.

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 Estas fortalezas, combinadas con la vocación que  la cultura siempre ha tenido de concienciación en temas sociales, ofrecen un gran potencial para las empresas comprometidas con la sostenibilidad, potencial que merece la pena explorar Pero ¿Está dispuesto el sector cultural a colaborar con las empresas en proyectos de sostenibilidad? Depende: solamente un 18% de los gestores culturales colaboraría con empresas en estos proyectos sin ninguna condición. Un 36 % lo haría dependiendo de sí la empresa cumple ciertos requisitos, y para un 45% esta posible colaboración depende del tipo y formato del proyecto. Apenas un 1% de los encuestados jamás colaboraría con empresas en temas de sostenibilidad.  De alguna forma, una empresa que desarrolla este tipo de proyectos, tiene más credibilidad de cara al exterior, puesto que mayoritariamente los agentes culturales no quieren arriesgar la suya con cualquier tipo de alianza.

Pero este Barómetro también aporta una enseñanza importante para la cultura: un 35 % de sus encuestados reconocen que la sostenibilidad en su sector es peor o mucho peor que en otros. Museos, teatros, exposiciones, conciertos, … hay mucha tarea por delante en difundir, adoptar y formar en prácticas de sostenibilidad en múltiples iniciativas culturales.  Como paso inicial en este empeño se diseñó el Manifiesto ¡Claro que podemos hacer algo! que recoge  compromisos concretos y asumibles para su implantación en el propio sector.

Este manifiesto que se presentó en el transcurso del IV Foro Cultura Empresa por Magüi Mira y Antonio Resines cuenta ya con un numero creciente de firmas y apoyos de artistas, empresarios culturales y asociaciones.

 2030 está a la vuelta de la esquina. Acelerar la implantación de un modelo global de desarrollo sostenible es imperativo y urgente, y requiere explorar nuevas alianzas como la que aquí se proponen. Tal vez deberíamos haber empezado mucho antes a desarrollarlas, pero como dice el viejo proverbio africano “El mejor momento para plantar un árbol fue hace veinte años. El segundo mejor momento, es hoy”