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Promoviendo la sostenibilidad con Creatividad y Emoción: Un enfoque alternativo desde la cultura

11 Abr

Para ser uno de los mayores retos a los que se enfrenta la Humanidad los ODS son poco conocidos.  De acuerdo con el Barómetro presentado en el reciente IV Foro Cultura Empresa dedicado a la sostenibilidad, el 60 % de los profesionales declaran conocerlos poco… o nada. Un síntoma de que a veces la dirección de las empresas, o sus responsables de RSC  abanderan planes de sostenibilidad, pero olvidan implicar a los empleados , esos que trabajan de cara al público, o la hacen funcionar cada día.

AntonioResines

¿Cultura, empresa y sostenibilidad?

Partimos de la base de que la sostenibilidad, woke capitalism o legítima estrategia, está experimentando un auge impresionante: el 43% de los encuestados en el Barómetro Cultura Empresa manifiestan que sus empresas han realizado proyectos relacionados con la misma, porcentaje que se ha duplicado con respecto a hace cuatro años, cuando se realizó el primer Barómetro.  La mayor parte de estos proyectos son mejoras en la propia actividad de la empresa, pero en segundo y tercer lugar se citan actividades de promoción  de la sostenibilidad con empleados (43%) y las de concienciación de la sociedad (39%).

 Cuando nos planteamos hace un año dedicar el IV Foro Cultura Empresa a la sostenibilidad, teníamos muchas preguntas. Por ejemplo ¿Cómo pueden colaborar el mundo de la empresa y el de la cultura para promover la sostenibilidad? ¿Hay valor añadido en esa colaboración? ¿Está abierto el sector cultural a colaborar con la empresa en este objetivo?  Hoy, preparando el ebook que resume sus conclusiones, creemos tener algunas respuestas ( y propuestas)

 Algunas tienen que ver precisamente con los dos objetivos empresariales mencionados, la promoción de la sostenibilidad entre empleados y la concienciación de la sociedad. Edición tras edición en el Foro se ha reconocido a la cultura su fortaleza  en creatividad  y capacidad de generar emoción. Su capacidad de hacer magia. Lo que se transmite de forma creativa y emocionante moviliza y se recuerda. Y todo lo relacionado con la sostenibilidad, también.

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 Estas fortalezas, combinadas con la vocación que  la cultura siempre ha tenido de concienciación en temas sociales, ofrecen un gran potencial para las empresas comprometidas con la sostenibilidad, potencial que merece la pena explorar Pero ¿Está dispuesto el sector cultural a colaborar con las empresas en proyectos de sostenibilidad? Depende: solamente un 18% de los gestores culturales colaboraría con empresas en estos proyectos sin ninguna condición. Un 36 % lo haría dependiendo de sí la empresa cumple ciertos requisitos, y para un 45% esta posible colaboración depende del tipo y formato del proyecto. Apenas un 1% de los encuestados jamás colaboraría con empresas en temas de sostenibilidad.  De alguna forma, una empresa que desarrolla este tipo de proyectos, tiene más credibilidad de cara al exterior, puesto que mayoritariamente los agentes culturales no quieren arriesgar la suya con cualquier tipo de alianza.

Pero este Barómetro también aporta una enseñanza importante para la cultura: un 35 % de sus encuestados reconocen que la sostenibilidad en su sector es peor o mucho peor que en otros. Museos, teatros, exposiciones, conciertos, … hay mucha tarea por delante en difundir, adoptar y formar en prácticas de sostenibilidad en múltiples iniciativas culturales.  Como paso inicial en este empeño se diseñó el Manifiesto ¡Claro que podemos hacer algo! que recoge  compromisos concretos y asumibles para su implantación en el propio sector.

Este manifiesto que se presentó en el transcurso del IV Foro Cultura Empresa por Magüi Mira y Antonio Resines cuenta ya con un numero creciente de firmas y apoyos de artistas, empresarios culturales y asociaciones.

 2030 está a la vuelta de la esquina. Acelerar la implantación de un modelo global de desarrollo sostenible es imperativo y urgente, y requiere explorar nuevas alianzas como la que aquí se proponen. Tal vez deberíamos haber empezado mucho antes a desarrollarlas, pero como dice el viejo proverbio africano “El mejor momento para plantar un árbol fue hace veinte años. El segundo mejor momento, es hoy”

Porqué lo que diga Trump sobre los ODS es irrelevante. Pero lo que hagan las empresas no.

11 Nov

IMG_6598 2La humanidad nunca ha tenido retos más importantes y urgentes que hoy. Sabemos que si no frenamos urgentemente la emisión de gases efecto invernadero, el efecto en el planeta será brutal e irreversible.  Empezamos a ser conscientes de que lo que hacemos hoy compromete nuestro futuro, no dentro de unas generaciones sino probablemente dentro de nuestro propio ciclo vital.

También por primera vez intentamos a nivel global establecer mecanismos para hacer frente a estos retos; Por ejemplo: los 17 Objetivos para el Desarrollo Sostenible (ODS) a cumplir en 2030 firmados por todos los países miembros de la ONU hace tres años.

Según los informes de seguimiento ningún país será capaz de cumplirlos, ¿como es posible que siendo tan esenciales no se vayan a cumplir?

Hay varias razones. La primera es que no se pueden tener 17 prioridades. La amplitud bienintencionada pero impráctica de los ODS  es su mayor debilidad.  Los objetivos se solapan y se relacionan causalmente. Si hay trabajo decente para todos y crecimiento económico, es evidente que no habrá pobreza, ni hambre. Y es difícil pensar que si hay trabajo decente no exista un sistema educativo de calidad para todos. Posiblemente “la madre de todos los retos” sea el objetivo 13, acción por el clima. Si no lo superamos, difícilmente alguno de los restantes será alcanzable. A diferencia de otros retos, el cambio climático es absolutamente global. Afecta sin excepción y a corto plazo a todo el planeta. Y condiciona radicalmente los avances en cualquier otro objetivo.

Si es un reto para los gobiernos trabajar con los ODS, para las personas lo es más. ¿O es que los individuos en los países desarrollados podemos desentendernos de su consecución? Es indispensable que tomemos conciencia y sepamos como contribuir personalmente a superarlos, sobre todo en relación con el cambio climático. Sin embargo la narrativa de los ODS está alejada de la sensibilidad del ciudadano. Comunicar de un modo relevante, memorable y persuasivo la importancia de determinados cambios de hábitos individuales es esencial para los ODS. Sabemos cuales son los niveles peligrosos del colesterol y que alimentos debemos evitar para no incrementarlo. Pero no sabemos como nos afecta respirar en la ciudad contaminada o cuanto CO2 dejamos de emitir por cambiar nuestros hábitos de movilidad o de alimentación.  Para las personas, lo que no se mide o no existe o no es importante. Tal vez por ello pensemos que quienes tienen la responsabilidad de cumplir los ODS son los gobiernos, no nosotros  como ciudadanos.

De hecho las estadísticas de (in) cumplimiento de los ODS se realizan por países, reforzando la idea de que son éstos los agentes ejecutivos responsables de su implantación. Pero el compromiso nacional es inútil si hay otros países que ignoran los ODS. Suecia puede alcanzar algunos de estos objetivos, pero si Rusia no lo hace el avance es nulo. Responsabilizar a los países de la consecución de los ODS trae dos problemas: la parcialidad geográfica y el cortoplacismo de los gobiernos nacionales. Las políticas nacionales dependen de vaivenes en los gobiernos.  La solución pasa por la acción de las grandes empresas con influencia global y con visiones y políticas de largo plazo Un ejemplo, recientemente 250 grandes compañías han presentado el compromiso de que en 2025 el 100% de sus  plásticos sea reutilizable, reciclable o compostable.

Neville Isdell, antiguo CEO de Coca-Cola me comentó hace tiempo  que las ONGs con las que la Compañía tenía alianzas le transmitían que era preferible llegar a acuerdos con grandes empresas más que con gobiernos, precisamente por la capacidad de ejecución global y visión de largo plazo.

En resumen: ayudaría al cumplimiento de los ODS, el simplificarlos y priorizarlos; entendiendo que ésto no va a ser posible, al menos mejorar su narrativa y comunicación para generar compromiso y cambios de comportamiento en los ciudadanos. Y sobre todo contar con las grandes empresas, por ser los agentes más interesados  y eficaces para su implantación global, no por regulación, sino pura y simplemente porque la sostenibilidad es la clave estratégica  para su negocio a largo plazo.

Buenas y malas noticias sobre pensiones. La tuya concretamente

25 Ago

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¿Que prefieres, que te den una mala noticia de una vez o que te la den por entregas a lo largo del tiempo?

Los expertos en felicidad y sicólogos economistas (quienes bajo el paraguas de behavioral economics-psicología económica- últimamente tienen la costumbre de ganar los Nóbel de Economía) confirman que tenemos un mecanismo adaptativo para metabolizar con relativa rapidez  tanto las malas noticias como las buenas. Aparentemente, cada uno tenemos nuestro nivel de felicidad basal particular, al que tendemos a volver tras el primer impacto de noticias que nos afectan, en uno u otro sentido

Una persona a quien le toca la lotería,  es repentinamente más feliz, pero al cabo de un tiempo (corto), su nueva vida se convierte en rutina y tiende a retornar a su nivel de felicidad basal. Y viceversa, alguien que recibe una mala noticia generalmente al cabo de un tiempo metaboliza el malestar y vuelve a su estado de felicidad de partida, determinado en gran parte por la genética. Para minimizar el efecto de una mala noticia es mejor comunicarla de una vez y no en capítulos a no ser que nuestro objetivo sea tener hecho polvo al receptor sostenidamente en el tiempo.

Por eso asombra que el anterior gobierno se empeñara en dar malas noticias a los jubilados todos y cada uno de los años, con subidas de sus pensiones por debajo del IPC. Cabrear todos los años año a 9 millones de votantes no parece muy inteligente. La alternativa para cuadrar las cuentas es actualizar las pensiones por el IPC anualmente, y dar una única mala noticia para muchos años, no a los jubilados actuales, sino al grupo de los que lo serán, reduciendo la tasa de sustitución (relación entre la pensión y el último salario)  para los futuros pensionistas. En España es de más del 80%, prácticamente la más alta de Europa. Esta tasa, unida a los mayores sueldos y cotizaciones durante más tiempo de los nuevos jubilados, hace que sus pensiones sean alrededor de un 30% más altas que la pensión media actual

En cualquier caso no veo a millennials, generación X, baby boomers  y demás cohortes  de descreídos  futuros pensionistas, manifestándose para defender el mantenimiento de la tasa de sustitución, con la organización, tenacidad y constancia de los jubilados actuales cuando exigen subidas de sus pensiones de acuerdo al IPC

En fin que para el heterogéneo grupo de los futuros pensionistas va a ser muy difícil escaparse de las consecuencias de la mala noticia de la reducción de la tasa de sustitución, sobre todo porque objetivamente no estamos tan mal comparados con otros ciudadanos europeos: por ejemplo la pensión pública media en España  es de 1.074€ frente a 1.003 € en Alemania …  además el 84% de los españoles tiene una (o varias) casas en propiedad frente al 41% de nuestros colegas alemanes. A investigar de que viven estos desafortunados jubilados centroeuropeos

Vayámonos preparando para la mala noticia que “el gobierno” nos dará en algún momento. Esperemos que gracias al conocimiento teórico de la psicología económica, solo nos la den una vez

¿Take, Make, Waste? Mejor Reduce, Reuse, Recycle

2 Jul

infographic-reduce-reuse-recycleLa economía circular está de moda. No solo porque es más responsable social y medioambientalmente, sino porque ofrece numerosas oportunidades de ganar dinero, tanto para start ups como para astutas empresas consolidadas. Y hasta para los propios consumidores/ciudadanos

La economía circular va mucho más allá que de lo expresado en  la infografía que ilustra este post, y tiene mucho más de lo primero que de lo segundo  La perfección geométrica es elegante pero engañosa. Más que de economía circular, se trata de una innovadora economía de la eficiencia

Hay tres catalizadores que explican la irresistible ascensión de este nuevo modelo económico

El primero es sociológico: el aprendizaje, impulsado por la crisis, de que para disfrutar de experiencias no son necesarias pertenencias. Separar el disfrute de la posesión amplia posibilidades y reduce obligaciones. Cuanto más tienes , menos libre eres. Esta tendencia es el motor que alimenta la economía colaborativa y el concepto PaaS (Product as a Service). E intuyo que no es exclusiva de los Millenials

El segundo esta relacionado con la estrategia empresarial: por definición la economía circular es más eficiente, usa menos recursos y por tanto es mas competitiva. Además las empresas que la adoptan en muchos casos acceden a valiosísima información sobre cada uno de sus consumidores, a quienes por otra parte aportan el beneficio emocional de participar en modelos de consumo mas responsables

Y el tercero es de carácter tecnológico. La transformación digital  y el IoT (En el futuro, Harari dixit, el IoAT, el Internet de TODAS las cosas) , permiten  a los consumidores acceder al uso compartido y a un activo mercado C2C;  y a las empresas a optimizar la vida útil de sus productos duraderos, o gestionar su localización, reutilización y reciclaje,

Toca repensar múltiples conceptos: el diseño de productos orientado a la recuperación o uso compartido, su vida útil y reparabilidad, la idea de los productos como servicio, el concepto de CRM,..  Esta revolución conceptual no solo afecta a empresas y consumidores: los legisladores deberían hacer un esfuerzo para no quedarse, como tradicionalmente,  penosamente detrás de la realidad

Parafraseando a Paul Valéry:

“El peligro (¿oportunidad?) de nuestro tiempo es que el futuro ya no es lo que era”